Archives for the month of: juny, 2009

Petrol%20station%20fire%20in%20Iran

Las últimas elecciones en Iran están en el punto de mira de la actualidad universal. Según informaciones aparecidas hoy mismo en los medios de comunicación, ha habido unos 3 milones de votantes que no estaban censados, cifras ofrecidas por el mismísimo Consejo de Guardianes. Las calles estan siendo las protagonistas estos últimos días. Los enfrentamientos entre cuerpos de seguridad y simpatizantes de Musavi se reproducen jornada tras jornada. Parece ser que la represión es dura. Los corresponsales de las distintas televisiones del planeta no pueden tomar imágenes de lo que pasa en las calles de la capital del país y de otras ciudades importantes de la República Islámica.

¿Se repetiran las elecciones en las próximas semanas? ¿Puede ser que los votantes de Ahmadineyad hayan pasado de 14 millones a 24 en pocos años?

El 70% de la sociedad iraní tiene menos de 30 años y ve en Internet y las nuevas tecnologías una gran vía para su desarrollo. Quieren un país mejor, con más oportunidades, sin guerras y sin extremismos de ningún tipo. Ahmadineyad y su gobierno ultraortodoxo no es una buena solución a este problema. Su populismo “barato” y las malas políticas han llevado a este país a un fallo estructural. La economía no funciona y el país se hunde sin posibilidades de salir adelante.  Falta una revolución pacífica para dejar atrás el sectarismo, el radicalismo del gobierno actual y cualquier -ismo que no respete la libertad y los derechos de las personas. Iran, ahora más que nunca, tiene la posibilidad de dejar atrás su pasado para afrontar un nuevo futuro.

izquierda_derecha

Hace unos días, como todos sabréis, hubo elecciones en el Parlamento Europeo. Los resultados en España fueron claros. El Partido Popular fue el claro ganador aunque la abstención tuvo un papel más que destacable. 

Podemos afirmar de todas formas que el PP está en forma. Hace unos meses, en Galícia, Núñez Feijoo ya puso las bases del cambio. En la legislatura anterior el Partido Socialista pactó con los nacionalistas del BNG. El bipartito no tuvo éxito y los resultados dieron una gran victoria al partido conservador. Mariano Rajoy recuperaba el prestigio perdido y se hacía fuerte en la disciplina interna del partido. El próximo objetivo eran las eleccions europeas. En Génova se respiraba cambio y mucha esperanza de cara a los comicios europeos. Una victoria de los de Mayor Oreja ponía entre las cuerdas al Gobierno de Zapatero y su credibilidad ante la crisis. 

Finalmente los populares como ya hemos dicho ganaron claramente y sin más complicación.

¿Esto significa que la izquierda está entrando en crisis? ¿El desgaste de la crisis afecta a los partidos tradicionalmente más intervencionistas? ¿Los partidos de derechas salen reforzados de una crisis económica del sistema neoliberal? 

Italia y Francia tienen un grave problema con las izquierdas. En Italia Berlusconi y sus “chicas” mantienen en el más profundo sueño a los italianos, que viven instalados en un letargo placentero que hace que no se den cuenta de todo lo que les pasa a su alrededor. En Francia Aubry y Royal no encuentran modo alguno de encontrar puntos en común para “refundar” el socialismo galo. 

Además, la extrema derecha ha entrado con más fuerza que nunca en Bruselas. La realidad social del viejo continente está cambiando a marchas forzadas. ¿Como tenemos que encarar esta transformación? No podemos caer en los totalitarismos de la derecha y de la izquierda radical. No podemos dejar escapar la idea de una buena UE, unida y que respete los derechos de las personas.

europa5

Los partidos políticos españoles habían hecho unas campañas realmente deplorables. Unos atacan a unos y los otros a los otros. ¿Era el avance de la autonómicas que se acercan, no lo son? ¿No saben ajustar sus intereses con los de los ciudadanos?

Sea lo que sea, las eleccions europees han sido, o deberían ser, un toque de atención muy severo al conjunto de partidos políticos españoles. Ellos como no, han ido a “su bola” que diría el argot juvenil y todos han celebrado que han ganado, que han sumado votos, que han mantenido su eurodiputado y que han resistido a la crisis, no económica claro está, si no a la de falta de visitas a las mesas electorales.

En definitiva, falta una reflexión profunda que haga realimentar las ganas de ejercer un derecho democrático como es el de votar. Autocrítica de PP, PSOE, CiU, ERC, ICV y otros, es necesaria para el buenu futuro de la democracia y de nuestros derechos como ciudadanos.

walt_whitman2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las últimas elecciones norteamericanas fueron probablemente las más importantes de toda la historia. Barack Hussein Obama, el primer mestizo presidenciable de la historia de los EEUU ganó. 150 años de luchas daron sus frutos y finalmente se hizo realidad el sueño de mucha gente, de muchos norteamericanos que creían en una America mejor. Alfonso Armada se fue a EEUU para vivir las elecciones en directo. Sus relatos siempre aportan, sobretodo por su experiencia de la política norteamericana. De todas formas, lo más destacable del libro es esta cita de Walt Whitman.

“Seamos con Whitman, dejémonos impregnar por las voces que nos contradicen, rompamos las gafas coloreadas de la ideología que nos impiden someter a escrutinio nuestras propias rutinas intelectuales, nuestra pereza mental, nuestro miedo a darle la razón a quien supuestamente era nuestro enemigo y por serlo no podía tener razón jamás. Atrevámonos a pensar. La ideología nos encierra en cápsulas opacas, no nos deja oír al otro, escuchar: un acto de amor, como atrapé el otro día en la radio. ¿No es esa acaso la mejor labor del periodista? Escuchar. Hacer como el sabio Alexander Humboldt: sentarse a escuchar al otro durante horas, a orillas del Orinoco y del Zambeze, del Chicago y del Duero. Nos hemos convertido en parroquianos que celebran al diario partidista que confirma de pe a pa nuestros prejuicios, y en la medida en que coincide con nuestro diagnóstico y nuestra visión del mundo y nuestro ideario celebramos como exacto y merecedor de confianza, cuando debería ser exactamente todo lo contrario: romper -como quería Kafka- la capa de hielo que cubre nuestro cerebro, ponernos en un brete, hacernos pensar dos veces, buscar la luz contradictoria, el contraste, la verdad que nos hará libres de tantos miedos y prevenciones. En la medida en que buscamos en los periódicos confirmar lo que ya sabemos, reforzar nuestro espinazo ideológico, nos empequeñecemos, nos hacemos más mezquinos, emparedamos nuestro cuerpo, nos encerramos en un laberinto de sorderas, de ruido que nada significa, dejamos de hacer como Walt Whitmanm, no contenemos multitudes, sino herrumbre”.

Los altos niveles de abstención en las elecciones al Parlamento Europeo han llegado a interiorizarse como una fatalidad. Como también las diatribas contra la limitada legitimidad democrática del proyecto de la Unión se han convertido en el lamento ritual tras cada convocatoria. Y, sin embargo, son dos ideas hasta cierto punto contradictorias, cuya resignada reiteración sólo conduce a que se trivialice la tarea de analizar y poner remedio a sus causas. Se habla de la escasa entidad de la apuesta política que se ventila en las elecciones europeas, de la ignorancia de los ciudadanos sobre las funciones del Parlamento o de la costumbre de situar en las listas a candidatos que se han quedado al margen en sus respectivos partidos; incluso de la tentación de administrar castigos y recompensas de baja intensidad a los diferentes Gobiernos nacionales a la que suelen ceder los electores. Pero aun en el supuesto de que estas observaciones agotasen el catálogo de motivos por los que los europeos se muestran indiferentes hacia la composición de su Parlamento común, lo cierto es que los partidos no tratan de contrarrestarlos, sino de utilizarlos electoralmente a su favor. Sólo así se entiende que, en España, la campaña de las europeas haya quedado reducida a un intercambio de vídeos en los que Europa aparece como el escenario de la confrontación, no como el objeto mismo del debate. Y, por desgracia, no está ocurriendo nada distinto en el resto de Europa.

La masiva abstención en las elecciones europeas es un problema que es preciso resolver

La masiva abstención en las elecciones al Parlamento Europeo no es una realidad política con la que se deba convivir, sino un problema que es preciso resolver cuanto antes para que el proyecto de la Europa unida recupere el pulso perdido durante los últimos 15 años. Es un problema, sin duda, a efectos internos, puesto que difícilmente podrá el Parlamento ganar peso dentro de la arquitectura de la Unión si su composición obedece más al desinterés, incluso a la desidia, que a una opción consecuente de los ciudadanos. Puesto que se trata de la única institución que surge del sufragio universal, puesto que es el único espacio donde los ciudadanos de Europa están representados como ciudadanos europeos, su papel podría resultar determinante para que la Unión fuera ganando espacio político frente a los Estados. A lo que se asiste es, en cambio, a una renacionalización del proyecto de la Europa unida, primero alentada por las corrientes populistas y hoy asumida por la práctica totalidad de los partidos democráticos.

Unos índices de abstención como los que han venido arrojando hasta ahora las elecciones al Parlamento de Estrasburgo, y como los que las encuestas vaticinan para el próximo día 7, también tiene consecuencias más allá de las fronteras europeas, aunque resulten menos perceptibles. Es difícil imaginar que las principales potencias mundiales se tomen Europa más en serio que los propios ciudadanos europeos, sobre todo cuando, por otra parte, Europa no acaba de encontrar la manera de hablar con una sola voz. No la encuentra, sin duda, en escenarios internacionales donde su intervención podría resultar determinante, como el conflicto de Oriente Próximo y sus cada vez más preocupantes efectos sobre la proliferación nuclear. Pero no la encuentra, tampoco, en asuntos que afectan a sus intereses inmediatos, como se ha podido comprobar en las recientes negociaciones con Moscú para garantizar el suministro de gas ruso. Putin y Medvédev han extraído la conclusión de que el próximo año podrá ser como el pasado y de que, por tanto, estarán de nuevo en condiciones de seguir escogiendo a sus interlocutores, ya sea la Comisión, ya sean los Gobiernos de los diversos Estados miembros, en función de lo que mejor les convenga en cada circunstancia.

Si aún queda un mínimo compromiso europeísta entre los dirigentes y los partidos, éstas deberían ser las últimas elecciones en las que los ciudadanos europeos son convocados a las urnas como si sólo fueran ciudadanos de Europa, es decir, personas a las que une un azar geográfico y no una voluntad política. No sólo la crisis económica, sino también unas tensiones internacionales que pueden poner en peligro la paz y la seguridad en todo el mundo, deberían servir de estímulo para que no se trivialice la tarea de analizar y poner remedio a una abstención que sobrepasa los límites de lo tolerable. Ni los partidos pueden seguir actuando como si los culpables de la desafección hacia el proyecto europeo fueran los ciudadanos, ni los ciudadanos pueden refugiarse en el reconfortante expediente de responsabilizar a los partidos. Entre otras razones porque en el pasado Europa fue un sueño, pero hoy es una necesidad.

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.